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Agenda para la Población de Castilla y León

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Presentación de la propuesta de la Agenda para la población de Castilla y León

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Presentación del Presidente de la propuesta de Agenda para la Población de Castilla y León

Señalan que Castilla y León no es una isla en esta cuestión, sino que se enfrenta a retos que son comunes a la mayoría de los territorios y regiones de la Unión Europea, lo que le permite  aprender de los más dinámicos, pero también demostrar una mayor capacidad que otros para superar esos problemas.

Desconocer todo  esto  sería  un  grave  error  si queremos afrontar con rigor los retos del futuro de nuestra población. Como también sería un gravísimo error creer  que todo está  hecho, que esas  nuevas tendencias ya están consolidadas, o que detrás de ellas no subsisten problemas y desequilibrios.

Muy lejos de cualquier conformismo o visión alegre y confiada, los datos expuestos nos plantean la realidad de un nuevo escenario demográfico sobre el que reiterar el carácter vital y estratégico que las políticas  de  población  tienen  para  el  futuro  de Castilla y León.

Y nos ofrecen la oportunidad de reorientar y dar un nuevo impulso a esas políticas para consolidar aquellas tendencias, y favorecer un crecimiento demográfico más vigoroso, equilibrado y sostenido en el tiempo. Y este es el principal objetivo para el que se propone la "Agenda para la Población".

Somos conscientes de que esta Agenda se propone y se va a desarrollar en un contexto social muy sensibilizado por el tema de nuestra población, con una serie de percepciones, de opiniones, de puntos de vista, y de sensaciones muy arraigadas.

Más que de "población" seguimos hablando de "despoblación", calificándola como el primer problema de la Comunidad. Y lo seguimos haciendo incluso en una década en la que el balance es de crecimiento por primera vez en mucho tiempo, y en un momento en el que la crisis económica y el desempleo son sin duda nuestros problemas más graves. Lo vemos casi como una especie de "hecho diferencial" exclusivo, cuando otros muchos territorios de España y de Europa también se enfrentan a este debate.

Creo firmemente que Castilla y León debe asumir todas las cuestiones relacionadas con su población como un objetivo político de Comunidad, de primer orden, prioritario por implicar importantes consecuencias humanas, sociales y económicas. Pero también considero que lo tiene que hacer sin complejos. Atendiendo a sus propias características y necesidades. Sin ideas preconcebidas, sino partiendo de la realidad. De los datos objetivos que nos  muestren  cual  es  hoy,  y  no  hace  treinta  o cuarenta años, la situación real de nuestra población, y a qué causas obedece.

En este sentido, hay que reconocer que, no obstante el crecimiento poblacional de esta década, y el hecho cierto de no encontrarse entre las regiones europeas con menor vitalidad demográfica, nuestra Comunidad presenta un menor dinamismo demográfico  en   comparación   con  la   media   de España en este mismo tiempo. Lo que nos obliga a identificar las razones que lo puedan explicar.

Desde luego están nuestras condiciones sociodemográficas de partida.  No podemos olvidar que, en la segunda mitad del siglo XX, Castilla y León sufrió una auténtica sangría migratoria, especialmente intensa en los años 60 y 70. Desde 1950   hasta   su   constitución   como   Comunidad Autónoma en 1983, Castilla y León perdió cerca de 300.000 habitantes, sobre todo en los estratos más jóvenes,  lo  que  nos  llevó  a  comenzar  nuestra andadura autonómica con una elevada proporción de personas mayores. Junto a ello, y como resultado de procesos de  poblamiento  mucho más  antiguos, la presencia de pequeños municipios en nuestra Comunidad no tiene parangón en el resto de España. Ambos  aspectos,  envejecimiento  y  ruralidad,  han sido y son importantes condicionantes para nuestro dinamismo demográfico.

Junto a lo anterior, debe tenerse también en cuenta que la evolución demográfica reciente de muchas otras regiones españolas ha sido estos años especialmente intensa, y hasta excepcional en el contexto de la Unión Europea, debido a la masiva llegada de inmigrantes extranjeros.