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Agenda para la Población de Castilla y León

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Presentación de la propuesta de la Agenda para la población de Castilla y León

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Presentación del Presidente de la propuesta de Agenda para la Población de Castilla y León

El envejecimiento es un fenómeno vital y personal ligado a la mayor esperanza de vida, al que socialmente se van enfrentando, más pronto que tarde, todas las regiones y los países desarrollados de nuestro entorno, que van asumiendo que la mejor atención a los mayores es una responsabilidad de toda sociedad solidaria.

Por esta razón, la propia Unión Europea está centrando  sus objetivos  en  este  campo  en  que la población mayor cuente con el grado de atención y de servicios que las sociedades avanzadas reclaman, un flanco que está, afortunadamente, cubierto por las políticas públicas que Castilla y León desarrolla, cuyos indicadores superan las medias recomendadas por Europa, y mejoran las españolas en la mayoría de servicios y recursos.

Creo sinceramente que, en términos demográficos, el  problema  no es  la  existencia  de mucha población mayor, sino el conseguir que, junto a ésta, podamos contar también con más población joven.

En tercer lugar, hablamos de LA DESPOBLACIÓN RURAL, y es verdad que el medio rural se ve afectado por procesos de pérdida de   población,   un   fenómeno   que   está   también presente en territorios con gran dinamismo demográfico, asociado a las nuevas características de la producción agropecuaria, los estilos de vida, o la misma libertad de movimiento de los ciudadanos.

A 1 de enero de 2009, Castilla y León mantenía un 26,4% de su población en municipios de menos de  2.000  habitantes,  siendo  este  porcentaje  en  el resto de España cinco veces y media menor (4,8%). Contamos con el 24% de la población nacional asentada  en  municipios  del  citado  tamaño, porcentaje que se eleva al 41% en el caso de los municipios de menos de 500 habitantes.

Estos datos revelan que nuestra Comunidad no está   afectada   por   ese   fenómeno   general   del abandono del  campo  en  términos  sustancialmente distintos a otros territorios de España.

En ello subyacen, sin duda, los efectos del despliegue  de  los  servicios  públicos  en  nuestro medio   rural   como   políticas   de   igualación   de servicios y oportunidades a los ciudadanos que tienen, además, repercusión demográfica, y que es preciso mantener e impulsar por ambos motivos.

Finalmente,   y   en   cuarto   lugar,   es   preciso también analizar con mayor detenimiento los datos relativos a la MOVILIDAD DE LOS JÓVENES en nuestra Comunidad, incluso para rechazar la afirmación de que se venga produciendo una fuga generalizada de los mismos.

A este respecto, debe recordarse que Castilla y León  viene  presentando  saldos  migratorios favorables en todos los grupos de edad, incluidos los jóvenes. El balance de la población de 20-34 años de edad entre 2000 y 2008 es positivo. Comparando año a año la población de ese tramo de edad, el saldo resultante ha aumentado en 35.755 personas. Esto significa que los jóvenes que vienen a vivir, a estudiar, a trabajar en nuestra tierra, están superando todos estos años en número a los que se van, sin que ninguna fuente estadística permita establecer diferencias significativas sobre el nivel de cualificación  de  dichos  jóvenes  entre  las migraciones que se producen en Castilla y León y en el resto de las Comunidades de España.

Señorías, todo lo anterior nos permite afirmar que  Castilla  y  León  está  creciendo  en  población desde el año 2000. Que al incremento de nuestros mayores estamos respondiendo con más atención y más recursos. Que nuestro medio rural está manteniendo, pese a las muchísimas dificultades, su protagonismo en nuestra sociedad. Y que hoy son más los jóvenes que vienen a la Comunidad que los que salen de ella.

Parece pues claro que nuestro reto, similar al de la mayoría de las regiones europeas y españolas, es hoy el de "mejorar nuestra evolución demográfica", como prioridad para Castilla y León, y objetivo principal de la "Agenda para la Población" que estamos proponiendo.

 Mejorar esta evolución demográfica implica conseguir  buenos  resultados  en  los  dos  saldos básicos de todo balance de población: el vegetativo (que confronta nacimientos y defunciones) y el migratorio (que confronta las entradas y las salidas de la Comunidad). Para ello, la Agenda persigue una doble finalidad: por un lado, mejorar el saldo vegetativo mediante un aumento de la natalidad; y por  otro,  incrementar  nuestros saldos migratorios, tanto por la atracción de personas de otros territorios españoles o extranjeros, como por la reducción del número de personas que salen de Castilla y León.

Se  trata,  así,  de  potenciar  dos  factores  que suman personas: natalidad e inmigración, y de atenuar un factor que resta, como es la salida de personas.   Vemos,   por   todo   ello,   que   son   las personas, especialmente, y como señalaba al comienzo, las integradas en los grupos sociales más dinámicos, las que orientan los objetivos y las medidas  que  propone  esta  Agenda.  Las  políticas para las personas son, en definitiva, la base de las políticas de población.

Atendiendo a estas consideraciones, la Agenda se fija como OBJETIVO GENERAL el de  mejorar la evolución demográfica de Castilla y León, para que se sitúe entre las 100 regiones europeas -de casi 300- con mayor avance neto de su población en el período   2010-2020.   Esto   supondría   escalar   37 posiciones  desde  nuestra  situación  actual.  Es  un objetivo ambicioso, pero realizable, que nos permitiría   pertenecer   al   tercio   superior   de   las regiones europeas con mejor evolución demográfica.