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Congreso Internacional de Restauración "Restaurar la Memoria"
© Edición. JUNTA DE CASTILLA Y LEÓN
Consejería de Cultura y Turismo
I.S.B.N. 84-9718-360-6
Depósito Legal: S. 144.-2006

  

AR&PA 2004: LA ARQUEOLOGÍA Y LA CONSERVACIÓN DE LOS RESTOS MATERIALES

JAVIER RIVERA BLANCO
Director del IV Congreso Internacional "Restaurar la Memoria", en nombre de la ponencia General y del Comité Científico

"-Se estudian las cosas en vez de las historias. Es algo diferente a la historia, antes bien es una investigación científica de las condiciones materiales en que vivía la gente hace mucho tiempo, de las cosas que hacían. Es la arqueología". (Kim Staley ROBINSON, Tiempos de arroz y sal, Barcelona, 2005, p. 577).

Bajo el título de "Arqueología, arte y restauración" se celebró el IV Congreso Internacional "Restaurar la Memoria", durante los días 12 al 14 del mes de noviembre de 2004.

En este encuentro se ha entendido la Arqueología en su sentido estricto de estudio de restos materiales tangibles humanos (cultura material), por lo que ha comprendido tanto la dimensión tradicional como sus planteamientos nuevos contemporáneos, siempre ambos unidos a los problemas de la conservación y restauración de los mismos. Por este motivo no sólo se ha considerado la disciplina en su definición más clásica y relativa a los períodos más lejanos de la historia y la pre-historia, sino que también se ha introducido bajo el concepto de la arqueología aérea o a partir de la cota 0 (arqueología de la arquitectura o arqueología estratigráfica) que estudia las estratificaciones de lo construido, e, incluso, se ha planteado igualmente para su debate la arqueología denominada industrial, según la acepción anglosajona, recientemente mejor llamados sus contenidos patrimonio industrial. Como ha corroborado una de las conclusiones del congreso, el método arqueológico se puede aplicar a los objetos de cualquier época.

De esta forma el territorio, el paisaje y los objetos específicos vinculados con el pasado han servido para tratar de identificar el ambiente y el sistema en el que surgen estos testimonios, dentro de una nueva visión del patrimonio que se abre camino en las vanguardias de la investigación. Como reflejo de aquellas culturas también los instrumentos de la ciencia y de la técnica han sido advertidos, como ejemplo de unas circunstancias imposible de obviar para explicar las distintas épocas y que ya, desde hace unas décadas, han entrado dentro del concepto del patrimonio cultural.

La declaración en Castilla y León del Renault 4/4 como Bien de Interés Cultural ha supuesto, igualmente, un importante revulsivo para la sociedad en el sentido de la protección, promoción y salvaguarda de los objetos históricos y del pasado reciente de la ciencia y de la técnica que comienzan a ser valorados en nuestro ámbito y ser estimados como grandes aportaciones culturales a la historia de las sociedades y a la producción material de nuestro pasado. No debemos olvidar que ya la misma institución había declarado con anterioridad dos locomotoras (la Mikado 141-F-2346 y la English Electric 7766, ambas en León), ejemplo evidente de la era industrial y de las transformaciones sociales que la acompañaron. El automóvil supuso la ruptura con los conceptos tradicionales del espacio y tiempo y la socialización del diseño y del automóvil.

En efecto, en agosto de 1953 se empieza en la factoría de FASA a construir el RENAULT 4 CV y el mismo mes los primeros ruedan ya por las calles de Valladolid. De los 150 primeros obreros de la factoría se pasará a varios miles después. De un objeto exclusivo para las élites se pasará a su posesión por todas las familias. Una revolución técnica, sociológica y cultural se desarrolla por toda Castilla y León, por España y por todo el planeta. La ciudadanía, gracias a los utilitarios, ha vencido a los tradicionales conceptos del espacio y del tiempo: se han colectivizado los medios del transporte gracias a la mecánica y la innovación, a las nuevas tecnológicas y ciencias. Medio siglo después, al igual que ha ocurrido en otros países, los elementos vitales de la evolución técnica y social rebasan las fronteras de lo excepcional y de lo representativo y se convierten en Cultura y, en consecuencia, en Patrimonio de la colectividad, como el 4 CV, símbolo identitario de toda una forma de vida de una comunidad.

De igual manera es trascendente incorporar a las labores de rescate y valorización del llamado "Patrimonio pre-industrial e industrial", los restos culturales de estas etapas ya conclusas y merecedoras de incorporarse a la memoria colectiva. Los antiguos sitios mineros y metalúrgicos, las fábricas de harinas y de papel, las viejas hidroeléctricas o manufacturas, los lavaderos y arreaderos, objetos y máquinas del comercio y de otras actividades explotadoras, etc., forman parte ya del acervo cultural de los pueblos y de culturas extinguidas, por lo que merecen su conservación. Estos elementos provocaron revoluciones sociales, económicas y culturales en los lugares en los que se instalaban. Son parte ya de su historia y de la memoria colectiva. En España las minas del Almadén, la fábrica de vidrio de la Granja, las minas de Sabero, la Casa de la Moneda de Segovia, etc., han sido clasificados como Bienes de Interés Cultural protegidos por las administraciones y por la sociedad. En los países más avanzados se han catalogado fábricas e industrias, objetos de la ciencia y de la técnica, vehículos militares, civiles y ferroviarios, se han restaurado los tanques de gases como viviendas (Viena), las antiguas cerveceras como museos (Italia), los restos de las petroleras como gigantes esculturas urbanas (Lisboa), etc., etc.

Por otra parte todos los lugares construidos se encuentran dentro de un contexto espacial que los explica y crea sus referencias cuyo conocimiento y análisis permite su comprensión. De esta manera el paisaje ha multiplicado sus significados culturales (lejos ya de aquella consideración de suceso ocasional y espontáneo) introduciéndose necesariamente en el ámbito cultural, y por lo tanto, preciso de atender a su conservación integral. Es el resultado de la unión de la cultura, la acción antrópica y la naturaleza. La actividad humana sobre el territorio es, en consecuencia, un producto cultural hasta ahora desatendido y olvidado, destruido en numerosas ocasiones. Hoy ha llegado el momento de incluirlo en las categorías patrimoniales y aplicas a su conservación las misma metodología que ha desarrollado la disciplina de la restauración de los bienes culturales. Es, pues, un nuevo concepto de la conservación. Es cierto que nuestras sociedades se transforman y mutan y que es preciso no renunciar al progreso y al futuro, pero esta misma argumentación obliga a concienciar a la sociedad de que el mundo contemporáneo es capaz de conservar estos testimonios de la humanidad, estos legados repletos de signos culturales del ser humano. Por ello, la misma sociedad está implementando los esfuerzos y métodos precisos para avalar su conservación y integridad.

Es perfectamente posible alcanzar el equilibrio entre el pasado y el presente y mantener para la sociedad esta herencia, pues sin analizar nuestro pasado seremos incapaces de conocer nuestro significado presente. Como invocaba Ortega y Gasset el progreso solo se logra conservando hoy lo que de importante se hizo en el ayer. Como director del Congreso me resta agradecer a todas las personas que han colaborado en la celebración de este congreso (subdirector, secretaría científica, comité científico y de selección, ponentes, autores de comunicaciones, etc.) y muy especialmente a la Junta de Castilla y León y a la Diputación Provincial de Valladolid, sin cuyo concurso y amable disposición hubiera sido imposible llevarlo a cabo.

Por el Comité Científico:
JAVIER RIVERA BLANCO
Catedrático de Historia de la Arquitectura y de la Restauración.
Universidades de Valladolid y Alcalá.
Director del Congreso
Valladolid, 14 de noviembre, de 2004

CONCLUSIONES DEL IV CONGRESO INTERNACIONAL "RESTAURAR LA MEMORIA" AR&PA 2004: ARQUEOLOGÍA, ARTE Y RESTAURACIÓN.

Los miembros del Comité Científico han aprobado las siguientes conclusiones:

La arqueología es el tratado o estudio de lo antiguo de cualquier etapa del pasado a través del descubrimiento y análisis de sus restos materiales. La metodología arqueológica, por lo tanto se puede aplicar a cualquier época.

La arqueología no es una ciencia auxiliar, sino una disciplina total y sirve por sí misma para elaborar la historia y comprender su contexto y sus producciones.

La restauración arqueológica es un proceso científico-técnico que permite reconocer la evolución social y establecer su visión histórica.

La denominada Arqueología de la arquitectura o, mejor llamada, arqueología estratigráfica, versa sobre el conocimiento científico de los restos a partir de la cota cero y de las relaciones entre su espacio y su historia.

El Paisaje, nuevo concepto del ámbito de la conservación, resulta de la unión entre la naturaleza y la cultura. En consecuencia, el Paisaje es un fenómeno cultural, y no un mero producto casual de la naturaleza que debe ser preservado con criterios similares a los empleados para defender el resto del patrimonio, como un testimonio de la actividad humana sobre el territorio.

El territorio y el paisaje han sido modelados por el ser humano a lo largo de la historia. El mundo contemporáneo corre el riesgo de destruir este legado si no está atento a la conservación de los signos culturales del pasado para hacerlos compatibles con el irrenunciable uso del presente y el futuro.

Como arqueología industrial significamos los restos materiales de la cultura de la industrialización (período histórico que consideramos concluido y cerrado) que adquiere valor patrimonial.

A partir de los años 60 se constituye en disciplina científica, cuyos objetivos se establecen en estudiar, analizar, interpretar, valorar y preservar los restos industriales: máquinas, cadenas de producción, edificios e instalaciones (agua, energías, movilidad, transporte, obra pública) todo lo que tiene que ver con una actividad explotadora incluyendo el comercio y otras actividades empresariales.

El paisaje industrial y los elementos que lo conforman suponen una clara propuesta cultural de una etapa de la vida del ser humano, por lo que su registro y conservación, así como restauración, constituyen todo un descubrimiento y una aportación a la herencia y el legado cultural. De ahí la trascendencia de la necesidad de la restauración ambiental y de la búsqueda del equilibrio y de la continuidad de los sistemas con las tramas urbanas o espaciales que permitirán, asimismo, la recuperación económica y social de estas áreas. Al ser necesario para su conocimiento métodos pluridisciplinares que estudian desde la industrialización capitalista hasta la era industrial surge así la "Arqueología del mundo moderno y contemporáneo", absolutamente precisa para comprender la memoria e identidad de las regiones, las ciudades y los pueblos y sus respectivos paisajes.

La intervención conservativa realizada en el territorio, los sitios, parques, lugares, edificios, obras de arte y objetos de la ciencia y de la técnica del pasado debe tender en el momento actual a la recuperación del espacio histórico desde la contemporaneidad y a la restauración democrática dirigida por los profesionales y los técnicos y participada por todos los colectivos de la sociedad.


Finalmente, este congreso, eleva a las autoridades y especialmente en este territorio a las de Castilla y León, su solicitud para inventariar los lugares y objetos industriales, técnicos y científicos con el fin de proceder a su selección y para crear programas de conservación que transmitan al futuro este valioso tesoro material, ya inmerso en el acervo cultural de la colectividad. De igual manera, se eleva a las administraciones correspondientes la petición de
que el conocimiento del Patrimonio se introduzca en los diferentes niveles educativos para que nuestros niños y jóvenes puedan apreciarlo como propio y lo entiendan como signo de orgullo, estímulo e identificación.


JAVIER RIVERA BLANCO
Director del IV Congreso Internacional "Restaurar la Memoria", Arqueología, Arte y Restauración AR&PA 2004, en representación de la Ponencia General y del Comité Científico.
Valladolid, 14 de noviembre, de 2004.