Villafranca del Bierzo | León

LA LEITOSA
Y LOS CÁSCAROS

MINAS ROMANAS

Romano

La minería romana del oro en la actual provincia de León no se limitó ni mucho menos a la zona de Las Médulas.

 

En su búsqueda sistemática de los lugares susceptibles de explotar un mínimo de mineral de oro los romanos abarcaron todos aquellos terrenos que les resultaban económicamente rentables. A este respecto fueron intensísimos los trabajos de exploración y posterior aprovechamiento del curso del río Sil y sus afluentes y destacan las labores mineras reconocidas en el río Burbia. Su cauce atesora dos de las minas más extensas en superficie de época romana: La Leitosa y Los Cáscaros.

LA LEITOSA

Esta gigantesca explotación aurífera a cielo abierto se localiza en el término municipal de Paradaseca dependiente de Villafranca del Bierzo. Se estima que el terreno removido supera los 150 millones de m2. El oro se obtenía, al igual que en Las Médulas, por el procedimiento de la ruina montium. El escritor romano Plinio describe con precisión este procedimiento y el esfuerzo que conlleva ” llega a superar las obras de los Gigantes”. Mediante galerías hechas a lo largo de grandes espacios, se excavan los montes a la luz de las lámparas; la misma sirve de medida para los turnos, pues durante muchos meses no se ve el día. A este tipo lo llaman “arrugias”. De repente se producen desprendimientos y aplastan a los que están trabajando, de modo que hasta buscar perlas y púrpuras en la profundidad del mar parece menos temerario. Terminada la obra hacen caer los soportes de los arcos a partir del último; el derrumbe da la señal que sólo percibe el vigilante en la cumbre del monte. Éste manda a voces y con gestos que se aparte a los trabajadores y al tiempo él mismo sale volando”. El monte destrozado cae por sí solo con un gran estruendo que no puede concebir la mente humana y al mismo tiempo con un vendaval increíble. Contemplan victoriosos el derrumbe de la naturaleza”.

Para poner en práctica este método y desmontar las capas de conglomerados de piedras y tierra eran necesarias ingentes cantidades de agua. Las trazas de los canales de abastecimientos se reconocen en la ladera oriental de la cresta de peñas de Torga y también son visibles varios canales y cinco estanques de recepción del agua desde los miradores recientemente acondicionados para la visita Ya en el frente de explotación observamos varias trincheras en el suelo. Son evidencias de los trabajos previos de reconocimiento de la zona a explotar. Por medio de estas zanjas los romanos sabían a qué profundidad están las distintas de aglomerados y por tanto a qué altura con respecto a la superficie se hallan los niveles más fértiles en oro.

A pie, en bicicleta o en todoterreno puede visitarse, partiendo del mirador sur, la interesante Herrería de Godoy del siglo XIX. Esta antigua instalación industrial consta de varios edificios que han sido desescombrados y parcialmente recuperados en su traza general.

LOS CÁSCAROS

La explotación minera se sitúa en las inmediaciones de la localidad de Pradela junto a la carretera que lleva a Sotelo. Posee numerosos frentes de explotación selectiva de los niveles de conglomerados y está considerada, junto con la Leitosa y Las Médulas, como una de las más extensas y llamativas explotaciones auríferas romanas.

La diferencia fundamental con aquellas es que en Los Cáscaros se utilizó el sistema de extracción de “surcos convergentes”. En primer lugar arrojaban agua, desde los canales y depósitos que discurrían por la cabecera de la explotación, a grandes surcos trazados previamente sobre el terreno. La fuerza del agua y la pendiente de la ladera hacen que se erosione el conglomerado de tierra y piedras y que este se concentre en un punto. Acto seguido se separan las piedras y el lodo se introduce, una vez más mediante la fuerza del agua, en el canal del lavado. Un canal de madera abierto en cuyo fondo se disponen listones de madera y plantas resinosas en las que se pegaban las partículas de oro. La operación finaliza con la quema de las plantas y la recogida entre las cenizas del preciado metal.

LOCALIZACIÓN Y VISITA

A La Leitosa se llega desde Villafranca del Bierzo siguiendo la carretera a Paradaseca. A 4 kilómetros de esta localidad encontramos un desvío en dirección a Paradiña y Prado de Paradiña. Ascendiendo dicha carretera otros 4 kilómetros surge la carretera que une las localidades de Pobladura de Somoza y Prado de Paradiña. Continuamos por ésta vía hacia el norte en dirección a Paradiña y aproximadamente a 1 kilómetro tomaremos una pista a la izquierda que nos sitúa en las inmediaciones de los dos miradores habilitados.

A los Cáscaros se accede desde Trabadelo tomando la carretera a Pradela y de aquí dirigiéndonos a Sotelo. A 1,3 kilómetros tomamos un desvío a la derecha; Igualmente desde Paradaseca atravesamos Cela y Sotelo y a unos 6,5 kilómetros encontraremos la pista que se adentra en Los Cáscaros situada a la izquierda.

La visita es libre.

Antes de abandonar la zona recomendamos visitar la arquitectura popular de Paradaseca, el Conjunto Histórico de Villafranca del Bierzo y Cacabelos, donde hay un museo y se puede realizar un recorrido externo por Castro Ventosa.